006. El ki de Zamná

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Datos generales

Libro
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Título del libro
Múltiples Lenguajes. Tercer grado
Grado
Tercer grado
Tipo de recurso
Lectura de apoyo
Título del recurso
El ki de Zamná
Autoría / procedencia
No indicada en la transcripción fuente
Páginas
28-31 del libro / páginas 28-31 del PDF
Tipo de texto o lenguaje
Relato informativo con elementos de divulgación cultural y científica
Tema principal
El henequén o ki como planta y recurso cultural, económico y sustentable de Yucatán
Campo(s) formativo(s) sugeridos
Lenguajes; Ética, Naturaleza y Sociedades; Saberes y Pensamiento Científico
Estado
Recurso cotejado individualmente; vínculos requieren dictamen independiente

Nota de calidad

Cotejo textual y visual individual realizado el 2026-11-02. Decisión reproducible: herramientas/datos_tercero/dictamenes_apoyos.json#ML-006; PDF identificado por SHA-256 en extraccion_apoyos.json. Se separa el texto editorial del análisis propuesto. Cotejo por página de la edición vigente; no se confunde descripción editorial con recomendación universal ni se aprueban los vínculos por esta revisión.

Transcripción

Página 28

El ki de Zamná

Omar Nieto

Yolanda vio a Zamná en el mercado de artesanías de Mérida. Sabía que los papás de su compañero de la Escuela Primaria “Puerto Sisal” eran artesanos y se dedicaban a la venta de tapetes, bolsas, zapatos, hamacas y sombreros de fibra de henequén, así que le pareció muy agradable verlo sin uniforme.

Cristian Rafael Sánchez Domínguez, Hidalgo

Eran vacaciones y los dos empezaron a platicar en medio del calor y el ambiente festivo de la época de turismo. El papá de Yolanda pidió permiso al de Zamná para llevarlos a la nevería que estaba pasando la calle. Entonces, Yolanda dijo:

Página 29

—¿De qué están hechas las bolsas y zapatos tan bonitos que hace tu familia? Se parecen a las cuerdas que usa mi familia en el rancho donde vivo.

—Son del mismo material —respondió Zamná, mientras saboreaba una nieve de lima—. Fibra de henequén. Antes nos dedicábamos sólo a hacer sogas y costales, pero como a mi abuelito le gustaba tejer sombreros, mis tíos y tías aprendieron a hacer más cosas.

Cristian Rafael Sánchez Domínguez, Hidalgo

—Yo no entiendo bien cómo producen el sisal, si la planta es como un maguey o agave, totalmente verde. ¿Cómo es que la secan y termina en un sombrero?

En la nevería, Yolanda había escogido una paleta de zapote negro que se veía rara, pero sabía deliciosa. Al escuchar la conversación, el papá de Yolanda intervino.

—Disculpen, niños. Los estaba escuchando. Déjenme contarles que muchas familias de Yucatán trabajan el henequén, el ki, como se dice en maya.

Cristian Rafael Sánchez Domínguez, Hidalgo

Página 30

Es originario de aquí y los yucatecos fuimos los primeros productores del mundo, aunque ahora China o Brasil también lo venden. Como bien sabrá Zamná, una vez cortadas sus hojas, se aplastan, se les extrae la pulpa y se secan, justo para crear el sisal, es decir, los hilos con los que se fabrican los mecates, las sogas o los sacos; como son tan fuertes, durante siglos se emplearon en los barcos. Ahora, también se hace artesanía, tapetes o hamacas, pero hay otros usos todavía más sorprendentes...

Cristian Rafael Sánchez Domínguez, Hidalgo

[Descripción de la ilustración p. 30: los rótulos a, b, c y d acompañan pencas de henequén, su procesamiento con herramienta y las fibras tendidas para secarse; no son palabras del relato.]

—¿Como cuáles? —preguntó Yolanda, quien devoraba su paleta casi sin poder hablar.

—Pues imagina que con el ki se puede producir hasta combustible para los autos...

—¿Es en serio, señor? ¿Pero cómo es eso? —dijo Zamná, quien bien sabía la historia del dios Zamná, por quien le habían puesto su nombre. Según la leyenda, dicho dios fue herido por una espina de henequén.

Página 31

Enojados, sus súbditos arrancaron la planta y la azotaron; el dios notó que sus fibras eran muy resistentes, por lo que consideró que de ella, el pueblo maya podía obtener buena parte de su sustento.

Asombrado con el nuevo uso del ki, el pequeño Zamná agregó:

—No me imagino cómo las artesanías de mis papás pudieran convertirse en gasolina para coches, a menos que las quemaran...

El papá de Yolanda rio.

—No harían combustible de ese modo, Zamná. Lo obtienen del jugo que sale de las pencas del henequén para luego fermentarlo y convertirlo en una especie de alcohol, que se llama etanol. Y eso no es todo. Del ki también puede extraerse papel, abono, cera, biodetergente y hasta gas. Por eso le llaman el “oro verde”.

Cristian Rafael Sánchez Domínguez, Hidalgo

Zamná tenía que regresar al negocio de sus papás y, una vez terminada su nieve, se despidió de Yolanda y de su papá.

Esa tarde, tejiendo un par de sombreros, tal como se lo había enseñado su abuelo, Zamná pensó que él y su familia en verdad poseían el espíritu del dios maya y del ki, que era capaz de transformarse y adecuarse a los nuevos tiempos, como los propios campos de henequén que renacen en Yucatán cada tres o cuatro años sin cesar.

Cristian Rafael Sánchez Domínguez, Hidalgo

Ficha analítica breve

Tipo de texto o lenguaje

Relato informativo: combina una escena narrativa cotidiana con explicaciones sobre el henequén, sus usos tradicionales y sus posibilidades actuales.

Tema principal

El henequén, llamado ki en maya, como planta vinculada con la identidad cultural yucateca, el trabajo artesanal, la historia regional y los aprovechamientos sustentables.

Subtemas

Posibles usos didácticos

Posibles vínculos curriculares

Delimitación del uso

Distinguir diálogo explicativo, leyenda del dios y producción familiar actual. Reconstruir oralmente extracción de fibra con las imágenes a–d; la fermentación mencionada no es una práctica escolar indicada por el relato. La frase «oro verde» es metáfora económica, y el relato no acredita que todos los aprovechamientos sean ambientalmente sustentables.

Elementos visuales o multimodales

P. 28 presenta puesto de artesanías y personajes; p. 29 organiza el diálogo mediante escenas de helados y padre conversando. P. 30 incluye mapa sin países rotulados y cuatro dibujos a–d: pencas, aplastado/extracción y fibras tendidas; p. 31 alterna figura del dios, planta y niño tejiendo. Las letras pertenecen a la secuencia ilustrada y no son texto narrativo perdido.

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